¿Un presupuesto de web debe incluir el precio del mantenimiento?
Sí. Aunque el desarrollo tenga un precio cerrado, la pyme debe ver por separado dominio, hosting, soporte, actualizaciones, copias, licencias, cambios y coste del segundo año.
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Un presupuesto útil no es una cifra con una lista de páginas. Debe explicar qué problema comercial resuelve la web, qué se entrega, qué queda fuera, quién conserva los activos y cuánto costará mantenerla funcionando.
Actualizado: 5 de septiembre de 2026
El presupuesto de una web profesional para una pyme debe incluir, por escrito, el objetivo de negocio de la web, el mapa de páginas, los entregables de diseño y desarrollo, quién prepara textos e imágenes, SEO técnico básico, requisitos legales, medición de conversiones, calendario por hitos, condiciones de pago, propiedad de dominio, hosting, CMS, código, contenidos y datos, soporte posterior, mantenimiento, exclusiones y costes no cubiertos. Si el proyecto se plantea con Kit Digital, debe separar además qué parte encaja en la categoría aplicable y qué queda fuera del bono.
La comparación no debería empezar por el total. Dos propuestas de 2.000 euros pueden ser opuestas: una puede dejar dominio, CMS, formularios, analítica, textos mínimos y formación bajo control de la empresa; otra puede entregar una plantilla dependiente del proveedor, sin medición ni plan de continuidad. Para una pyme, la pregunta clave es qué quedará funcionando seis meses después de publicar.
Una web de pyme no se presupone por número de secciones, sino por el trabajo que debe hacer: captar solicitudes, filtrar clientes, explicar servicios, vender online, generar reservas, reforzar confianza o reducir llamadas repetidas. El documento debe resumir ese objetivo en una frase verificable y convertirlo en acciones medibles: formulario enviado, llamada desde móvil, reserva, descarga, clic a WhatsApp, solicitud de presupuesto o compra.
Esta parte parece estratégica, pero evita sobrecostes. Si el presupuesto no identifica a qué cliente se dirige la web, qué servicios prioriza y qué decisión debe tomar el usuario, el diseño tendrá que improvisar después. Conviene exigir una mini fase de arquitectura: propuesta de valor, páginas necesarias, mensajes principales y CTA por página. La guía de sitio web con Kit Digital desarrolla ese encaje cuando la pyme quiere financiar presencia web básica.
El presupuesto debe decir cuántas páginas o apartados incluye y qué función cumple cada uno. No basta "web corporativa completa". Una propuesta clara separa inicio, servicios, páginas de servicio, sobre la empresa, contacto, legales, blog, recursos, idiomas, formularios, catálogo, reservas o integraciones. También indica qué no está incluido: redacción extensa, fotografía, vídeo, traducciones, migración de contenidos, copy de anuncios, SEO mensual, mantenimiento evolutivo o carga masiva de productos.
En Kit Digital, la convocatoria del Segmento III publicada en la Sede de Red.es mantiene para "Sitio Web y Presencia básica en Internet" una prestación de 12 meses y una ayuda de 2.000 euros para ese segmento. Esa cifra no significa que cualquier web cueste eso ni que todos los trabajos adicionales queden cubiertos. Sirve para acotar la solución subvencionable y obliga a revisar el alcance real antes de firmar.
Pide que la propuesta explique si el diseño será a medida, sobre plantilla o con un sistema visual existente. Debe concretar rondas de revisión, entregables, versiones móvil y escritorio, accesibilidad, rendimiento esperado y quién aprueba cada fase. Si incluye CMS, debe indicar cuál, qué roles tendrá la empresa, cómo se editarán contenidos y qué ocurre si en el futuro quieres cambiar de proveedor.
La propiedad merece una línea propia. Dominio, hosting, cuentas de correo, analítica, Search Console, gestor de etiquetas, formularios, base de datos, repositorio, licencias, imágenes, textos y credenciales administrativas deben quedar descritos. Si todo vive en cuentas del proveedor, la pyme compra comodidad inmediata pero asume dependencia. Cuando el proveedor gestiona infraestructura, el presupuesto debe explicar cómo se entrega acceso, copia, exportación y salida.
Una web profesional no termina cuando se ve bien. Debe ser rastreable, entendible y medible. Como mínimo, el presupuesto debe incluir títulos y descripciones únicas, URLs limpias, jerarquía de encabezados, sitemap, robots, redirecciones si se reemplaza una web antigua, optimización de imágenes, velocidad razonable, marcado estructurado cuando aplique y enlazado interno básico. Google recomienda organizar el sitio de forma lógica, usar URLs descriptivas, contenido útil y enlaces con texto claro en su guía básica de SEO para Search.
En accesibilidad, no aceptes "responsive" como sustituto de lectura real en móvil. La referencia técnica WCAG 2.1 del W3C cubre criterios de contenido accesible en distintos dispositivos, y muchas fichas del Kit Digital citan nivel AA para esta categoría. En legal, el presupuesto debe aclarar si incluye aviso legal, privacidad, cookies, textos del formulario y gestor de consentimiento. La AEPD recuerda que aceptar y rechazar cookies debe ofrecerse con visibilidad equivalente en sus criterios actualizados sobre cookies.
La propuesta debe separar el precio de construcción de los costes recurrentes. Dominio, hosting, correo, certificado, licencias de plugins, mantenimiento técnico, copias, soporte, cambios, monitorización, informes, SEO continuado y campañas no son la misma partida. Una pyme puede aceptar pagar una cuota, pero debe saber qué cubre, qué no cubre, cuánto sube al renovar y qué pasa si no la contrata.
Para proyectos con ayuda pública, añade una columna "cubierto por bono" y otra "a cargo de la empresa". La Orden TDF/39/2026 publicada en el BOE actualizó en 2026 la vigencia y gestión de crédito de las bases del Kit Digital, pero no convierte un presupuesto comercial en subvencionable automáticamente. La empresa sigue teniendo que revisar impuestos, trabajos fuera de categoría, licencias posteriores y obligaciones de justificación.
| Bloque | Debe aparecer por escrito | Pregunta de control |
|---|---|---|
| Negocio | Objetivo, público, oferta prioritaria, CTA y KPI. | ¿Qué decisión podrá tomar el usuario en cada página? |
| Alcance | Páginas, funcionalidades, contenidos, idiomas, revisiones y exclusiones. | ¿Qué pasa si falta texto, foto, logo o aprobación interna? |
| Técnica | CMS o stack, hosting, seguridad, rendimiento, backups y acceso. | ¿Podemos mantener o migrar la web sin rehacerla? |
| SEO | Arquitectura, metadatos, sitemap, redirecciones, schema y medición. | ¿Cómo sabremos si la web capta visitas y contactos? |
| Legal | Privacidad, cookies, aviso legal, formularios y consentimiento. | ¿Quién redacta, revisa y mantiene esos textos? |
| Coste | Precio inicial, impuestos, extras, pagos por hitos y coste anual. | ¿Qué coste aparece el mes 13? |
| Propiedad | Dominio, código, CMS, datos, analítica, diseños, textos e imágenes. | ¿Qué queda a nombre de la pyme desde el primer día? |
| Entrega | Checklist de publicación, formación, soporte y garantía. | ¿Qué evidencia demuestra que la web está lista? |
Hay señales que no obligan a descartar automáticamente al proveedor, pero sí a pedir aclaración: precio cerrado sin diagnóstico, "todo incluido" sin exclusiones, dominio a nombre del proveedor, SEO sin tareas concretas, mantenimiento obligatorio sin salida, diseño responsive sin revisión móvil, ausencia de textos legales, formularios sin medición, entrega sin formación, plazos irreales o pagos no vinculados a hitos.
También conviene desconfiar de la promesa "gratis con el bono" cuando no se explican impuestos, continuidad, trabajos fuera de categoría y obligaciones de la pyme. Si estás comparando varias ofertas, usa primero la guía de comparación de propuestas de agentes digitalizadores y después baja al detalle de la web.
Prepara una tabla con tres ofertas y obliga a compararlas por los mismos campos. Marca en verde lo confirmado, en amarillo lo pendiente y en rojo lo ausente. No elijas la opción más completa si tu equipo no podrá mantenerla, ni la más barata si elimina medición, propiedad o soporte. La mejor propuesta para una pyme es la que resuelve el cuello de botella actual y deja margen para evolucionar sin rehacerlo todo.
Si todavía no sabes si la prioridad es web, ecommerce, CRM, procesos o ciberseguridad, empieza por el diagnóstico digital de pyme y por el mapa de categorías de digitalización. Si ya tienes claro que necesitas web, pide presupuesto con esta matriz, revisa el proceso y los controles, y firma solo cuando puedas explicar en un párrafo qué se entrega, qué pagas ahora, qué pagarás después y qué queda bajo control de tu empresa.
Sí. Aunque el desarrollo tenga un precio cerrado, la pyme debe ver por separado dominio, hosting, soporte, actualizaciones, copias, licencias, cambios y coste del segundo año.
Una web puede ser ajustada si el alcance es pequeño y está bien explicado. Es incompleta cuando no concreta páginas, contenidos, propiedad, SEO básico, medición, soporte o exclusiones.
No. La propuesta debe encajar en la categoría, en la convocatoria aplicable y en los requisitos mínimos. Los impuestos, extras o trabajos fuera de alcance pueden quedar a cargo de la empresa.
Conviene dar una horquilla y el objetivo de negocio. Así se puede ajustar el alcance realista, separar fases y detectar si la propuesta intenta vender más de lo que la pyme puede mantener.